El convenio entre Pami y la industria. Método de tortura de jubilados y farmacias.

El convenio de medicamentos entre Pami y la Industria, sostenido, práctica y económicamente, por las farmacias, se ha terminado convirtiendo, a lo largo de años de renovaciones, en un mamarracho impresentable, insostenible y en una peligrosa descapitalización para las farmacias barriales.

Lo político se llevó puesto a lo económico y a lo vocacional. La fuerza del grande viene aplastando al pequeño. Capitalismo desbocado por falta de Estado, que es el que en definitiva debería velar por la salud de la población. Todos se muestran correctamente políticos, pero la torta es para pocos.

Todos los actores hablan de los abuelos. En realidad solamente el Director del Pami, el Dr. Carlos Regazzoni es quien debería hacerlo siempre y cuando su accionar sostenga a las palabras, cosa que, a mi entender, no sucede. No hay nada que me irrite más que el uso profano de la palabra “abuelo”.

La farmacia de barrio es lo que es. No hay manera de estirar su plataforma de negocio. Su participación en el convenio de Pami venía siendo deficitaria y como si le faltara algo para aniquilar su existencia se cortaron los pagos. Pami, la Industria o quién sea no paga las dispensas efectuadas. Esto corta el flujo de compras y de a poco ahoga a la farmacia. Casi comparable con una tortura sádica sabiendo que se busca matar; matar despacio.

Hay reiteradas reuniones, fotos y promesas. Un Macondo de García Márquez. Un “relato pintoresco” de una situación horrible y oculta. Un relato amparado en medios cómplices en la creación de opinión. Pami se desentiende y la industria no habla… En el mientras tanto: las farmacias se empobrecen.

Una entidad como Cofa se viene dedicando a informar cuando llegan los pagos y mientras tanto se reiteran los “se está negociando”. ¿Ineficacia, negligencia, ingenuidad, ineptitud, impotencia, orgullo? Digamos que de todo un poco. Las Instituciones gremiales profesionales se suelen convertir en estados dentro del Estado y somos nosotros los ciudadanos de a pie los que, con nuestro aporte, sostenemos el circo.

Faltan días para que finalice el convenio actual. La Industria y el Pami negocian cómo serán las pautas de la renovación y mientras tanto las farmacias siguen estando afuera del mismo y además no cobran los medicamentos entregados. Son los rehenes de la puja y el chivo expiatorio frente a la opinión pública.

Cosa rara si las hay. Los laboratorios venden a las farmacias a 15 días, las farmacias aportan 17% de la venta y terminan de cobrar con suerte a los 90/100 días. Un abuso solo posible con la complicidad de las autoridades de Pami que desligan responsabilidades como si el deambular del afiliado de Pami para conseguir sus medicamentos no contara. Insisto, todo raro y desprolijo.

En la Administración hay un principio básico que dice que la responsabilidad no se delega, aunque Pami, irresponsablemente, lo hace.

Los atrasos en el cumplimento de los pagos ha llevado a un caos en las compras. No se puede pedir para reponer, sino para ir zafando y esto es un atropello a la profesión, al negocio y a la inteligencia del propietario de la farmacia. Se trabaja mal porque no dejan trabajar bien. ¿Un plan maquiavélico? ¿Se quiere concentrar la atención del Pami en unas pocas cadenas de farmacias? Todas las respuestas permanecen ocultas, silenciadas.

Ni siquiera hay un cronograma de pagos. Se habla del flujo de pagos e ingenuamente chequeamos para ver si hay noticias y juntamos algo de lo que queda en las cajas para ir depositando a las droguerías para que no nos corten las cuentas. Una verdadera vergüenza. Dicho poéticamente: un atropello a la razón.

¿Hay derecho de maltratar de esta manera al eslabón más débil y a su vez fundamental de la cadena de distribución de medicamentos del Pami? No, no lo hay. Además va en contra de toda regla mínima de confiabilidad del sistema. En un sistema de tres no pueden “entenderse” solamente dos.

En nuestra farmacia dejamos de atender recetas de Pami. Las atenderá otra u otras farmacias y nosotros deberemos intentar suplir los ingresos de esas ventas a través de otros productos. Eso sí, todos los beneficiarios de Pami que viven a 4 cuadras a la redonda deberán caminar bastante más para conseguir sus medicamentos. ¿Será posible suplantar el ingreso de las ventas perdidas?

Sabemos que no es tan simple. Con la crisis de marzo dejamos de atender más de 100 recetas quincenales y con ésta última dejaremos de atender otras tantas. Si se quiere cuantificar la pérdida de utilidad bruta es de unos 30 mil pesos mensuales. Nadie habla de esto. Es una pérdida real de ingresos de miles de farmacias barriales.

Llegará un día, y es posible que el Dr Regazzoni ya no dirija más el Pami, que serán muy pocas las cadenas de farmacias que atenderán las recetas del Pami y con el poder concentrado “negociarán” condiciones seguramente más ventajosas que las actuales. ¡Obvio! Tan obvio que es un insulto.

Todo resulta tan básico que es hasta ofensivo para quien lo analiza.

A los laboratorios no les importa la cantidad de farmacias que atiendan Pami. Se seguirán vendiendo la misma cantidad de cajitas de medicamentos sea cual fuere el número de farmacias. Este convenio les asegura el canal para colocar sus productos y los jubilados son la garantía (rehenes) del cobro de parte del Estado. Pami no paga, los laboratorios no pagan a las farmacias y estas, a través de sus representantes, después de un rato largo de sufrimiento, se quejan; aparece la plata y todo se reitera.

Clarito como el agua y aburrido como chupar un clavo.

Si todo sigue así a las entidades representativas del sector se las considerará cada vez menos y terminarán dirigidas por gerentes, con funciones administrativas. Para justificar su existencia se dedicarán a organizar cursos y encuentros deportivos de camaradería y editarán boletines y de tanto en tanto emitirán algún comunicado en el que dejarán claro que “velamos por los intereses de nuestros colegas”.

Las entidades representativas se dedican a negociar vaya a saber qué y con quién. Aún no han caído en cuenta que los grandes no necesitan que nadie negocie por ellos. Falta ejercicio empresarial, entrenamiento, contar con estrategias, ser más eficientes y menos ególatras y autoritarios.

¿Qué sucede en el llano? Nada. Bronca, lamentos, y resignación.

Pronóstico: reservado.

Mientras tanto, en nuestro caso nos retiramos con la frente en alto. Asumimos que dejamos de ganar bastante dinero, pero nos conformamos porque no hemos quebrado a pesar del esmero de terceros y la podemos contar. No es poca cosa.

Colegas: muy buen 2017

Enero, 4 de 2017

Oscar O. Conti

Atiendo y administro mi farmacia barrial y brindo servicios de consultoría sobre diagnóstico y aprendizaje de las organizaciones.
Estudié Farmacia y Bioquímica y Ciencias Económicas en la Universidad de Buenos Aires.
Me especialicé en Planeamiento y Control de Gestión.
Trabajé en organizaciones multinacionales y locales y como consultor independiente en empresas argentinas e internacionales.
Coordiné seminarios y talleres sobre planeamiento y control de gestión en la Universidad de La Matanza, y en diversas organizaciones con y sin fines de lucro.
Trabajé como voluntario en el Programa de Salud Mental del Hospital Pirovano coordinando talleres vivenciales.